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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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28 Septiembre 2020 04:00:00
El mejor Presidente
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Son unos desagradecidos. Al mejor Presidente de la historia, al único que se ha preocupado por los pobres, al más honesto, lo critican decenas de mezquinos columnistas chayoteros conservadores neoliberales porque no les da dinero. Piensan que tienen derecho a quitarle la palabra, que van a detener su marcha. Están muy equivocados.

Nunca, desde los tiempos de Madero, habíamos tenido tanta libertad de expresión en México. Antes los periodistas eran censurados o corrompidos por el poder, hoy muerden la mano que les quitó el bozal. Solo así se entiende que 66.3% de los artículos de opinión sobre el tercer gobernante mejor calificado en el mundo en encuestas de opinión, sea negativo.

Dos veces lo despojaron de legítimos triunfos electorales, pero Nuestro Bienamado Presidente no se arredró y llegó al poder en 2018 con el voto de 30 millones de ciudadanos y el compromiso ineludible de combatir la corrupción. Nombró un gabinete reconocido por su honestidad, canceló el aeropuerto de Texcoco que se iba a inundar sin remedio, dejó de usar el avión presidencial que no tenía ni Obama, redujo los sueldos de los funcionarios, combatió el huachicol, eliminó la mal-llamada reforma educativa, canceló las corruptas compras de medicamentos, detuvo el proyecto de una cervecera en Mexicali que el pueblo no quería, dejó de favorecer a las empresas privadas en petróleo y electricidad, creó la Guardia Nacional para dar seguridad a los mexicanos, fundó el Instituto Nacional para Devolver al Pueblo lo Robado y ha dado dinero directamente a los más pobres.

El Señor Presidente ha cumplido ya 95% de sus compromisos de campaña, algo nunca visto. Aunque recibió un país destrozado, ha logrado que el pueblo viva feliz, feliz. No solo ha mejorado la economía de los mexicanos, sino también su situación espiritual. Ha impulsado el retorno del civismo a los programas escolares, ha distribuido millones de ejemplares de la Cartilla Moral de Alfonso Reyes y está preparando una Constitución Moral de los Estados Unidos Mexicanos. Así como Jesús Cristo fue traicionado, así lo ha sido también nuestro Bienamado Presidente; también a Jesús lo espiaban y lo perseguían porque defendía a los pobres.

Las cosas iban requetebién para la Nación, pero desafortunadamente llegó la pandemia. Aun así, el Señor Presidente la aprovechó como anillo al dedo para profundizar los cambios. Hoy México es ejemplo mundial de cómo enfrentar la crisis que nos trajo el neoliberalismo. El respeto en foros internacionales lo vimos cuando los ministros de la OPEP aplaudieron con entusiasmo a la secretaria de Energía, Rocío Nahle, pese a que les advirtió que México no los apoyaría en un recorte adicional de producción; o en el discurso del Presidente a la Asamblea General de la ONU, tras el cual todos los mandatarios se apresuraron a rifar primero para después vender sus aviones.

No todos los periodistas son chayoteros. Un pequeño grupo acude puntual a las mañaneras para cumplir con su deber de apoyar al Presidente. Su labor ha sido reconocida con doctorados honoris causa. Una reportera fue a la mañanera a pedir al Presidente que le comprara publicidad en su portal de noticias y recibió algo mejor: el consulado general de México en Turquía.

La magnanimidad del Primer Mandatario es tan grande que a pesar de las críticas infundadas de la prensa chayotera no ha querido violar la libertad de expresión. Por eso Rocío Nahle ha usado un hashtag en Twitter: “#AMLOElMejorPresidentedelMundo”. Todos en la sociedad debemos apoyarla.



Críticas

El Presidente se queja constantemente de las injustas críticas que recibe. Espero que esta columna le guste más.
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