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Alejandro Irigoyen Ponce
Alejandro Irigoyen Ponce
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12 Agosto 2020 04:09:00
El costo de no entender…
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Hay pocos indicadores para determinar, en cierta medida, el impacto real de la pandemia, y uno es el número de decesos confirmados a causa del virus.

Puede ser que le abrume, o hasta que le parezca reiterativo, pero vale la pena, créame, revisar las cifras oficiales de muertos por Covid-19 en Coahuila. Estoy seguro de que le darán una idea más clara del momento por el que atravesamos y el costo de no entender.

Vamos al 11 de abril, cuando el virus había matado a 14 coahuilenses. Un mes después, el 11 de mayo, ya eran 54 los decesos oficiales registrados. 40 en un mes.

El 11 de junio la cifra se había elevado a 105, lo que refiere que en 30 días el Covid mató a otros 51 coahuilenses. Vamos al 11 de julio y la cifra oficial era de 294 decesos. Un mes en que el virus enlutó 189 hogares.

Y entonces la pandemia simplemente se desató. El 11 de agosto el registro oficial de decesos refiere 817 casos, o dicho de otra forma, 523 muertos en solo 30 días.

¿Lo puede justipreciar? No son solo cifras, estadísticas. No, son el reflejo mismo de la gravedad de la situación por la que atravesamos. La evidencia irrefutable de que el virus fluye libre por nuestras calles y que, en realidad, resultaron poco efectivas las medidas implementadas por las autoridades y las propias de los ciudadanos. Tal vez solo se contuvo la expansión, pero hoy esta desatada.

Y habría que entenderlo de una buena vez: Nunca habíamos estado tan expuestos, todos los días, en todos lados, a un virus tan letal como el que enfrentamos. Algo debemos estar haciendo muy mal como sociedad, para que en el último mes el registro de contagios y decesos simplemente se haya disparado como lo ha hecho.

Y le tengo un pronóstico nada alentador: para el 11 de septiembre las cifras serán simplemente de terror, habrá que sumar, al menos otros mil muertos. No hay nada que nos haga apostar por otra cosa.

De plano, algo debemos estar haciendo muy mal para no haber logrado darle una batalla digna a este virus que nos demuestra todos los días que tiene con qué hacernos daño, realmente mucho daño y que nosotros tenemos realmente muy pocas armas para defendernos… y las que tenemos, pues por la evidencia, no las usamos.

Ahora sí, con estos datos, usted sabrá si se la juega, y cómo se la juega, en estas calles salpicadas de Covid-19.




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