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Yo nunca he parado: Paola Izarrarás

A dos años de iniciar la remisión por la enfermedad de Lyme, la joven comparte lo que la ayudó a salir adelante

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Yo nunca he parado: Paola Izarrarás
Fotos: Cortesía
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Saltillo, Coah.- Cerca de 12 meses pasaron para que los especialistas conectaran todos los síntomas y diagnosticaran la enfermedad de Lyme en Paola Izarrarás Monroy, una joven de 24 años que es originaria de Hermosillo, Sonora y adoptada por Saltillo, donde actualmente radica su familia.

La historia de Paola comenzó hace una década con la reacción en su tobillo por una picadura de garrapata, situación que fue controlada en el momento, pero seis meses después aparecieron problemas como fatiga, dolor muscular y en articulaciones, intolerancia a la luz y a la música fuerte, además de taquicardia.

Pasó un año y un sinfín de diagnósticos hasta que los médicos dieron con este extraño padecimiento que se confunde con otro tipo de afecciones, “me dieron diagnósticos como síndrome de Guillain-Barré, me dijeron que podría ser esclerosis múltiple, artritis reumatoide, fibromialgia, síndrome vasovagal, pero para todo decían que era atípico porque faltaba algo en mi cuadro clínico”, recordó.

Sin embargo, ser confrontada por la vida con un padecimiento tan difícil de diagnosticar no fue motivo para que Paola truncara sus sueños, al contrario, esto los fortaleció y hoy está a punto de culminar sus estudios de Medicina en el Tecnológico de Monterrey.



Además, durante su preparación profesional en La Sultana del Norte, Paola comenzó a destacar en el canto a través del show Loud, actividad que combina con su amor por el cuidado de la salud.

Desde entonces, esta joven se ha plantado frente a las adversidades con una actitud positiva que le ha permitido salir adelante y superar los problemas que se han ido presentando en el camino de su recuperación.



Fue apenas en junio de 2018, cuando Paola recibió su primer resultado negativo, desde entonces solo cumple cada cierto tiempo con un tratamiento alternativo que le permite estar protegida. Además, se hace exámenes cada medio año para darle seguimiento a esta problemática que a ella le fue detectada en fase crónica.

Por todo esto, Elite conversó con Paola Izarrarás para conocer más de su historia y de todos sus aprendizajes que, en medio de esta crisis sanitaria derivada del Covid-19, a más de uno le pueden servir para sobrellevar estos momentos complicados.

Compleja detección

Paola Izarrarás relata que su diagnóstico se le atribuye a una picadura de garrapata cuando ella tenía 14 años y que de inmediato manifestó una coloración semejante a la de un tiro al blanco, con una zona enrojecida en el tobillo.

Al detectar esto, acudió con un pediatra que le administró un tratamiento por una semana para solucionar esos problemas visible. En el momento todo estuvo bien, pero seis meses más tarde, Paola comenzó con una serie de síntomas que iban desde la fatiga hasta el dolor muscular.

“Luego se hicieron convulsiones, así estuve por un año y medio, también con parálisis de todo el cuerpo antes de que me dieran el diagnóstico porque no sabíamos qué era, pero seguía avanzando la enfermedad”, explicó Paola.


En el camino le diagnosticaron padecimientos como el síndrome de Guillain-Barré, esclerosis múltiple, artritis reumatoide, fibromialgia y síndrome vasovagal, pero siempre faltaba una pieza en su cuadro clínico.

De esta manera, junto a su familia se trasladaron de Saltillo a Monterrey, donde por primera vez les dijeron que se trataba de la enfermedad de Lyme, recibiendo un tratamiento por un mes a través de un catéter central que iba directo al corazón.



“A la enfermedad de Lyme se le conoce como la imitadora, ya que tiene tantos síntomas que es muy difícil diagnosticarla, como baja el sistema inmunológico, lo primero que provoca es que no te puedas defender, así te empiezan a entrar muchas otras enfermedades”, detalló.


Además, toda esta complejidad se sumó a la situación como país, pues cuando Paola comenzó con sus síntomas, en México no había ningún caso de Lyme, por lo tanto, la enfermedad no era muy conocida en los hospitales a nivel nacional.

El primer resultado negativo

A lo largo ocho años, Paola estuvo tomando antibiótico de manera diaria, además de fármacos para proteger su flora intestinal, junto a otros que controlaban las convulsiones y los dolores; en suma ingería alrededor de 10 pastillas al día.

“Después dimos con un tratamiento alternativo que me ayudó a mejorar mi sistema inmunológico porque el problema era que empezaba con los antibióticos y al año ya hacía resistencia, dejaba de funcionar y me daba una recaída”, señaló.


El tratamiento a base de inyecciones que en un principio duró ocho meses, mejoró el sistema inmune de Paola y así ya no dependía solo del antibiótico.



“Lo empecé en junio de 2018 y mientras estuve con ese tratamiento tuve mi primer resultado negativo, fue cuando inicié mi remisión, empezamos a disminuir las dosis de los medicamentos y actualmente no tomo ninguno, solo me inyecto de vez en cuando el tratamiento alternativo”, precisó.


Además, explicó que se está sometiendo a exámenes cada medio año para darle seguimiento a esta bacteria que trabaja encajándose en nervios y músculos, creando una barrera alrededor de ella y de la cual puede salir en cualquier momento para atacar de nuevo.

Aprender a ver el lado bueno

Paola Izarrarás puntualiza que desde generaciones atrás su familia ya traía el amor por la medicina, aunque nadie se había dedicado a esto.



“Al llegar a los hospitales cuando tenía 14 años, sí me llamó mucho la atención todo lo que hacían y siempre preguntaba muchas cosas sobre mis tratamientos, yo pasaba mucho tiempo internada”, explicó.


Asimismo, aseguró que ella nunca se ha detenido, “yo nunca he parado, siempre he sido muy perseverante, creo que es la palabra que me define, nunca me quedo sentada y siempre quiero andar haciendo todo al mismo tiempo”.

Por lo anterior, la futura médico afirmó que su experiencia sí influyó en su vocación, pero no específicamente en la enfermedad de Lyme, ya que esto lo hace a través de fundaciones, como Lyri en Hermosillo.

“Decidimos apoyar la causa de Lyme para que la gente pueda tener un diagnóstico oportuno, ya que si la detectas en etapa aguda, evitas que la bacteria se reproduzca y se esconda en su barrera, así es mucho más fácil atacarla”, apuntó Paola.


Así, de todo lo que ha vivido con la enfermedad de Lyme, esta joven destaca los aprendizajes obtenidos, como el desarrollo de la resiliencia, luchar por lo que quiere, trabajar en equipo y, sobre todo, el valor de la familia.

En ese sentido, Paola reconoce el acompañamiento incondicional por parte de sus padres, José Alberto Izarrarás y Olga Elena Monroy, así como de sus hermanas Alejandra y Karla, hermana mayor y menor, respectivamente.



Es por eso que esta joven de 24 años, invita a la sociedad a mirar la crisis desatada por el Covid-19 como una oportunidad de aprendizaje y de mejorar la capacidad de empatía.

“Esta pandemia nos está enseñando mucho, realmente estamos preocupados por estar encerrados y a veces se nos olvida valorar las cosas que tenemos, así como ponernos en el lugar del otro y tener empatía, hay personas que están encerradas en un hospital y no pueden salir".


“Todos tenemos muchas cualidades para salir adelante, a lo mejor y ahorita se va a pasar por una mala racha, pero después hay que trabajarle y con el favor de Dios todo sale y todos vamos a salir de esta”, finalizó Paola Izarrarás.


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